Todos, sin excepción, nos hemos interrogado a veces sobre la parcialidad de los libros de historia y hemos asistido a los acalorados debates de los cronistas disputándose la verdad. El pasado se instrumentaliza tan a menudo en los congresos y en las tertulias, que una cortina de humo cada vez más densa se apodera de ese conjunto de ruinas que es la Historia. Y aunque Historia solo hay una, nadie podrá ya arrojar luz sobre ciertas edades oscuras deformadas por la literatura ensayística; sin embargo, y afortunadamente, la objetividad aún es posible en relación a una historia cercana de la que se posee amplia documentación también audiovisual. La Guerra Civil Española, afirma Vicente Sánchez-Biosca, es una guerra fotogénica, porque instrumentos tecnológicos inéditos permitieron fijar una iconografía del horror. Obviando los maniqueísmos y los usos deleznables de los discursos de un bando y otro, la mejor manera de conocer su idiosincrasia parece acercarse a las representaciones que ellos se hacían de sí mismos, su puesta en escena y su propaganda. Eso es lo que han hecho Vicente Sánchez-Biosca y Rafael Rodríguez Tranche, dos analistas de la imagen que conquistan el oficio y el rigor del historiador a los que conocí por la revista Archivos de la filmoteca. Su primer libro NO-DO. El tiempo y la memoria, fue laureado por su inmensa erudición por Santos Juliá; después de una decena de años de exhaustiva documentación presentan El pasado es el destino. Propaganda y cine del bando nacional en la Guerra Civil. Viendo algunas de las imágenes que incluye el dvd adjunto al libro (relativas a documentales y noticieros de 1937 a 1941) y analizándolas con los recursos y herramientas de Sánchez-Biosca y Rodríguez Tranche, el espectador avezado del siglo XXI puede comprobar por sí mismo que el franquismo fue un fascismo; la coincidencia de su imaginaria (la exaltación de la pertenencia a la nación, del carisma del líder, etcétera) con el del fascismo italiano o el del nacional socialismo alemán es inobjetable (aunque los préstamos e influencias provengan a veces de la propaganda generada por oponentes ideológicos, en un fenómeno denominado “migración de imágenes”) . Por momentos, la retórica recuerda a aquella de El triunfo de la voluntad (1935), de la cineasta nazi Leni Riefenstahl, sin alcanzar su carisma visual. Los dos estudiosos coinciden en que NO-DO supone una relajación con respecto a los formatos y contenidos de los años de la guerra y la inmediata postguerra emanados del Departamento Nacional de Cinematografía. Por oposición a la evasión de la actualidad característica del NO-DO, el audiovisual propagandístico del “año cero del franquismo” es beligerante, vehemente en su objetivo de legitimar un régimen ilegítimo. Aunque los autores se niegan a aprioris partidistas, estas imágenes constituyen por sí solas un argumento de autoridad para la denuncia del franquismo.
Ya no podrán decirnos que no lo hemos visto…
El pasado es el destino
Propaganda y cine del bando nacional en la Guerra Civil.
Autores: Rafael Rodríguez Tranche y Vicente Sánchez-Biosca.
Ed. Cátedra y Fimoteca Española

Deja tu respuesta